Testimonios

Un día cualquiera de trabajo, delante de 4 ordenadores, no es el lugar ideal y tampoco lo que me apasiona hacer, pero es lo que me ayuda a pagar las facturas y seguramente es una lección – aprendizaje para otro futuro laboral.
En una oficina sin ventanas, muchas veces en solitario, busco matar el tiempo en Internet, me he enganchado a ver videos de humor, todo lo que cae, así pasa el tiempo… con alegría, más ameno.
En uno de esos momentos de desconexión de mis tareas laborales y viendo un video de risas(incluso me reía) siento una presión muy fuerte en el pecho, me agarraba tan fuerte que mi cuerpo temblaba, interiormente, en ese momento he mantenido la calma dejando el móvil en la mesa y observando lo que me succede, fueron unos segundos y la primera vez que me pasa algo así.
Otros días inconscientemente mi cuerpo pedía comida, muy a menudo me levantaba para buscar “algo” en el armario o la nevera, comer por comer, a veces hasta sentir que no podía más… uno de mis compañeros lo ha observado y me ha avisado de que es insano comer tan a menudo y que me ocurre algo, que me lo mire.
La verdad que soy de esas persona que se controla en cuanto la comida o vicios, esta vez me resulta difícil controlarlo.
Hay momentos en el día que sin venir a cuentas empiezo a llorar, es como sentir un dolor profundo, que quiere salir, y lo dejo salir pero no es suficiente.

Costinela